
María Zambrano nació en Vélez-Málaga el 22 de abril de 1904, donde permaneció hasta los cuatro años. Su adolescencia estuvo unida a Segovia, ciudad en la que se asentó su familia en 1909 tras un breve paso por Madrid.
En 1924 la familia se trasladó de nuevo a Madrid, donde María asistió a la Universidad. Allí fue alumna de Ortega y Gasset, de García Morente, de Julián Besteiro, de Zubiri.
Su primer libro, Nuevo liberalismo, apareció en 1930. En 1931 fue profesora auxiliar de Metafísica en la Universidad Central hasta el año 1936. Participó activamente en apoyo de la coalición republicano-socialista de las elecciones municipales de 1931.
Comenzó a colaborar en publicaciones como Revista de Occidente, Cruz y Raya y Hora de España.
Iniciada la guerra civil, el matrimonio regresó a España en apoyo de la República. María participa en julio de 1937 en el II Congreso Internacional de escritores para la defensa de la cultura, en el que conoce a Octavio Paz, Nicolás Guillén, Alejo Carpentier, César Vallejo, Simone Weil.
El avance de la guerra civil obligó a la familia a partir al exilio en enero de 1939. Su largo peregrinar le llevó a Francia, México, Nueva York, La Habana.
Con el artículo de José Luis López Aranguren «Los sueños de María Zambrano» (Revista de Occidente, febrero de 1966), se produjo el inicio de la valoración de su obra en la España gobernada por Franco. En 1981, se le otorgó el Premio Príncipe de Asturias. En 1982 apareció en la Universidad de Málaga el libro María Zambrano o la metafísica recuperada, coordinado por Juan Fernando Ortega Muñoz, y la Junta de Gobierno de la Universidad acordó el nombramiento de María Zambrano como Doctora «Honoris Causa».
En 1984 regresó del exilio y se instaló en Madrid. En 1987 se constituyó la Fundación María Zambrano. Recibió el Premio Cervantes en 1988. Falleció en Madrid en 1991 y fue enterrada en su pueblo natal.
En su obra buscó la libertad y el saber, y a la vez logró unir en su pensamiento, filosofía, razón, revelación y poesía. Escribió ensayo, poesía, historia y teatro.
De su amplia producción vale destacar: “Los intelectuales en el drama de España” (1937), “Pensamiento y poesía de la vida española” (1939), “El freudismo, testimonio del hombre actual” (1940), “El pensamiento vivo de Séneca” (1944), “La agonía de Europa” (1945), “Hacia un saber sobre el alma” (1950), “El hombre y lo divino” (1955), “Persona y democracia” (1959), “La España de Galdós” (1960), “España, sueño y verdad” (1965), “El sueño creador” (1965), “La tumba de Antífona” (1967), “Claros del bosque” (1977) y “Delirio y Destino” (1988).